domingo, 16 de octubre de 2016

Ciencia y Biblia

En sus vídeos sobre fe y ciencia, el P. Carreira distingue perfectamente qué es cada una y cómo ambas nos sirven como formas complementarias de saber.

¿Puede un cristiano creer en Dios, leer la Biblia y a la vez aceptar lo que dice la ciencia?
Sí, perfectamente, porque hay que tener en cuenta dos cosas. San Agustín lo expresó perfectamente en una frase que luego citó Galileo en su defensa: «La Biblia no nos dice cómo van los cielos, sino cómo ir al cielo».
  1. La Biblia no es un libro de ciencia. Transmite un mensaje teológico, que los creyentes acogemos como palabra inspirada por Dios.
  2. La Biblia es una colección de libros escritos para los lectores de una cierta época. Estos lectores no tenían los conocimientos científicos actuales. De hecho, la cosmología bíblica se basa en el saber y en las ideas que en aquel tiempo se tenían sobre el mundo y que eran comprensibles para las gentes de entonces.
El relato de la Creación del Génesis nos quiere transmitir dos ideas centrales:«que todo cuanto hay de bueno y hermoso en el universo viene de Dios y que todo está dirigido al bien del hombre, porque el universo está hecho para nosotros, para que podamos conocer a Dios y participar de su vida y de su felicidad».

El relato adopta la forma de una parábola, en la que un padre prepara una casa para sus hijos. Y lo hace en seis días (seis etapas). En los tres primeros, prepara el terreno y los cimientos. En los tres segundos, la amuebla y la adorna. ¡Tiene una lógica! Veámoslo paso a paso.

Día 1. En el caos Dios hace la luz. El caos para un hebreo era un mar alborotado. Un intervalo de luz seguido de tinieblas es un día. En este primer día Dios crea el tiempo.

Día 2. Los antiguos creían que el mundo está rodeado de aguas: las de arriba hacen llover, las de abajo afloran en los pozos y manantiales. Dios separa las dos aguas creando una bóveda arriba y un cuenco abajo. Con esto, Dios crea el espacio.

Día 3. Ahora hay que crear un fundamento, tierra firme separada de las aguas. Y en esta tierra firme Dios hace brotar las hierbas y los árboles. Ya tenemos la casa tapizada.

Día 4. Dios pone la iluminación, las lámparas. Los astros son hermosos y precisos en sus movimientos, pero no son dioses, sino que están al servicio del hombre marcando el calendario y las fiestas. El sol preside el día y la Luna la noche. Los astros están por encima de la esfera de las aguas y son lo que en la Biblia se llama los ejércitos celestiales.

Día 5. Dios crea los primeros animales: peces en las aguas, aves en el cielo.

Día 6. Dios crea los animales terrestres, salvajes y domésticos, y finalmente al ser humano sexuado, como varón y mujer. 

En el séptimo día descansa, estableciendo así un tiempo para la fiesta, el resposo y el disfrute de la creación.



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